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Crítica- A cat in the brain (1990)

“Pastiche autoparódico fulciano. Mucho gore y poca chicha”

Estamos ante la película auto paródica que el propio Fulci escribió, dirigió y protagonizó sobre un director de cine de horror y sadismo que comienza a tener alucinaciones sórdidas y violentas, como en sus películas. Ya quedaban lejos las grandes joyas de Fulci y a finales de los ochenta sus trabajos sufrieron un bajón bastante remarcado, aunque rodase joyas como La sombra de Lester, 1988, pero títulos como La miel del diablo, 1986, o Los fantasmas de Sodoma, 1988, aparte de producir una serie de películas con el San Benito de Lucio Fulci presenta.. le había hecho dar un paso atrás, eso sí, nunca, o casi nunca, perdió ese interés por lo sórdido y lo violento. En esta ocasión usa un elenco escaso y toma diversas escenas, secuencias y planos de otros trabajos suyos de finales de los ochenta, aunque el mismo se encarga de protagonizar la cinta, recordemos que siempre realizaba su cameo en todos sus trabajos, y en esta ocasión está acompañado de un elenco desconocido donde predominan los nuevos actores, así solo podemos destacar a Malisa Longo, mítica Helga, o Elsa, aparte de disfrutar de actores vistos en otros trabajos, como ya apuntamos, tipo Brett Hasley, Ria De Simone, Robert Egon, y un largo etcétera.

Lucio Fulci está rodando su última película cuando comienza a sufrir alucinaciones violentas, como en las mismas, así acabará visitando al psiquiatra Egon Schwarz el cual lo hipnotizará para que crea que está más loco de lo que el mismo cree y así poder el mismo convertirse en un sádico criminal. Lo que Fulci debe acabar es su última película, para así poder descansar e irse de vacaciones con una bella mujer.

La verdad es que este trabajo de Fulci es bastante flojo, pero la cantidad de gore explícito, violencia, sadismo y mala leche son enormes, de hecho es muy probable que se trate de la película más gore del maestro italiano, y eso no es ninguna broma. Aunque es cierto que en esta producción Fulci juega como quiere con el espectador al usar indiscriminadamente metraje de otros productos suyos, especialmente de La sombra de Lester y Los fantasmas de Sodoma, por lo que tenemos todo el gore visto en ambas mas lo nuevo rodado para esta película, y La sombra de Lester era muy pero que muy gore, asi que imaginaos. Pero claro, esta jugarreta de Fulci no fue del agrado de todos, de hecho muchos de sus incondicionales odian este título ya que lo consideran un engaño por parte del maestro, quién, además, hasta usó partituras de sus otros trabajos, destacando especialmente la de la mítica El más allá, 1981. Pero mas que este matiz, que ciertamente es muy importante, lo que hay que recriminar a Fulci es lo flojo de su dirección, parece que está mas centrado en realizar una interpretación correcta que en dirigir con algo de ritmo este film, y es que el ritmo y los tempos de esta película son algo desesperantes, y sumados a los continuos flash, que son las escenas de otras pelis, pues a cualquiera que haya visto dichas cintas esta le sabe a poco.

Aunque si nos quedamos con la cantidad de gore que vemos si disfrutamos de un Fulci en estado puro, porque lo que si consigue crear es ese engaño de director traumatizado, y quién mejor que él para este roll, ¿no?. Además debemos comentar que Fulci exagera en demasía su actuación, se le ve muy forzado y nada liberado, además de abusar de los planos cortos sobre sí mismo, algo que no acaba de funcionar. El resto del elenco tampoco hace ningún alarde, dejando así una sensación de estar viendo un trabajo de encargo, recordemos que en esta poca Fulci dejó su nombre para una serie de películas, más bien telefilms, con el nombre de Lucio Fulci presenta, donde las calidades dejaban bastante que desear, salvo honrosas excepciones.
De todos modos otro matiz a tener en cuenta es que estamos ante la antepenúltima película del gran maestro italiano, y que, al menos, se encargó de crear un producto brutal, como queriendo remarcar que hasta en los inicios de los noventa seguiría siendo el rey del gore más brutal, violento y sádico.

Porque, y me repito, el catálogo de gore que vemos en este producto es enorme, veremos descuartizamientos, canibalismo, desmembramientos, apuñalamientos, degollamientos, sierras mecánicas, un homenaje a Psicosis pero mas brutal, y un etcétera tan largo como indescriptible, lástima que Fulci no fuese capaz de insuflar de algo de ritmo al producto o que al menos el montaje hubiese sido algo más dinámico ya que los momentos de guión y trama se hacen algo pesados en demasiadas ocasiones.
Por otra parte del flojo guión cabe destacar el acertado título de la película, el cual hace presuponer un largo mejor, su traducción sería Un gato en la cabeza, título algo giallesco, de hecho el bueno de Fulci nos muestra a un gato ¡comiendo sesos¡ Y es que Fulci es mucho Fulci. Lástima que el final, encima, contenga una cantidad de licencias tan atroz, lo cual acaba por dejar en un lugar bastante menor a este producto, la muerte del psiquiatra, la resolución del policía o la trampa del barco son inadmisibles para un director como Fulci, especialmente por las formas empleadas, estos elementos si me molestaron profundamente, aunque bueno, después de legarnos tanto gore se lo puedo perdonar.

Uno de los últimos trabajos del genio Fulci fue este pastiche de varios de sus trabajos más recientes bajo un guión auto paródico con el mismo de protagonista. Lástima que de la película solo se salve la ingente cantidad de gore que presenciamos, aunque mas de la mitad ya lo vimos en sus respetivas películas, de todos modos Fulci volvió a demostrar que a sádico y violento nadie le ganaba y todavía a día de hoy se sigue esperando su substituto, pero por mucho ultragore o torture porn nadie ha conseguido situarse a su altura. Incondicionales de Fulci no os la debéis perder.

La Mansion del Terror - 6.8

6.8

Género; Gore- Locura- Asesino (s)

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