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Crítica- Amor asesino (1987)

“Cine underground de psicópatas y comedia torpona con elementos de “Asesinos natos”, o me volví loco del todo..”

La segunda mitad de los ochenta se vio salpicada de cine de serie B, o se podría decir Z, proveniente de Estados Unidos. Ya no solo productoras, tipo Empire, Full Moon o Troma, por citar las más famosas, sino decenas de directores, tipo DeCoteau, Olen Ray, Wynorski, o el propio Kaufman que rodaban cintas de comedia gruesa, desnudos, monstruos, gore, explotación, y cualquier cosa con tal de divertirse. Y, lo más curioso, es que consiguieron rodar infinidad de títulos y conseguir no pocos aficionados a sus trabajos, siendo esto de bajos presupuestos, a veces bajísimos.

Así aparece la figura de Gorman Bechard, un intento de director que curso sus estudios  y rodó al comienzo de su carrera cuatro largometrajes de género, mezclados con la citada comedia gruesa, y contando con bajos presupuestos y chicas ligueras de ropa. Apuntar que todos estos trabajos fueron distribuidos por la mítica Empire, pero al quebrar esta Bechard dejó el cine de lado durante un tiempo, casi quince años. Y es que las críticas tampoco le acompañaron, y acabó volcándose en la literatura.

Esta “Amor asesino”, su segundo largometraje, es el título más famoso del director, y en él cuenta con su clásica troupe. Como era habitual del cine de Bechard este se encargó de fotografía, edición, dirección y co escribió el guión junto a su inseparable Carmine Capobianco, cómico y compositor, aquí se vuelve a encargar del tema principal, compuesto con un sintetizador Casio, que canta el mismo junto a su compañera de reparto Debi Thibeault, otra habitual del cine de Bechard. Porque, como uno se puede esperar, todo el reparto y equipo técnico trabajó en todas las películas del director, y en pocas producciones más.

Sobre el argumento de la película decir que es algo tramposillo. Ya que un par de asesinos en serie cuentan a cámara su historia, pero de una forma licenciosa, llamémoslo así. Vamos, una especie de documental sin serlo en absoluto. ¿Cómo lo explico? Pues complicado..jajaja Porque hay tantas licencias, saltos de continuidad, del raccord mejor ni hablar, que lo mejor es disfrutar de este título sin más. Porque cualquier aficionado a Troma, principalmente, o la Empire disfrutarán este título, el cual es, por otra parte, un título de lo más reivindicable. Serie B de la segunda mitad de los ochenta con sangre suficiente, que no gore explícito, para agradar a cualquier aficionado, como este que escribe.

Quizá lo que sea algo cutre, aunque haya muchos elementos que lo son, es el intento de sobresalir de Carmine Capobianco, el cual intentó por todos los medios destacar como cómico en estas cintas de Bechard, y ni sus guiones ni sus actuaciones le ayudaron en absoluto. Porque el humor es grueso, aunque en esta ocasión si hay gags más divertidos, y la dirección tampoco ayuda en absoluto. Menos aún cuando Bechard tenía sus tres o cuatro secuencias que metía, con calzador, en todas sus producciones. Si, aquí también tenemos striptease con canción tarareada de Capobianco. Alguien le podría haber dicho que no hacía ninguna gracia..jajaja

Pero vayamos al punto más increíble de este título. Y son las curiosas similitudes que guarda con “Asesinos natos “de Oliver Stone. Tenemos otro rodaje pseudo documental de una pareja de asesinos en serie. Eso sí, la cinta de Stone es infinitamente superior, en todos los aspectos, a esta “Amor asesino”. La comedita, la idea original, el encuentro de los asesinos, y un largo etcétera que nos recordará, constantemente, al clásico de Stone. Y no, no me he vuelto loco en absoluto.. o eso creo..jajaja

Como no podía ser de otra manera el bueno de Bechard introduce homenajes al cine de género. El principal, y primero en aparecer, es a “Psicosis”, cuyo homenaje es algo cutre pero gracioso a la vez. Vamos como las decenas de homenajes/ copias televisivas que hemos visto en innumerables programas cómicos aquí en España. Eso sí, que alguien me explique el doble papel de Kate, a la cual mata para volver a aparecer con el pelo corto y rodar así toda la película. Creo que me perdí algo..jajaja

También tenemos homenaje a “La matanza de Texas” al mostrar Kate una sierra en uno de sus crímenes, aunque de forma muy secundaria, una pena. O al clásico de Lustig “Maniac”, con el cuchillo carnicero, aunque aquí nuestro killer, Joe, lleva siempre consigo un amplio abanico de cuchillos, algo que trata de ser cómico y es algo absurdo, por decirlo de forma suave.

Otro homenaje es a los viejos videoclubs, lugares de peregrinación en la época y que haría en casi todos sus largometrajes, y su alquiler, o quizá compra, de diversas cintas de terror con esos títulos que tanto nos llamaban la atención. ¡Y hasta dice que ver este cine es más divertido que asesinar! Impagable momento señor Bechard.

Otro elemento del todo ochentero, y más todavía de la segunda mitad de la década, son los continuos desnudos, del todo gratuitos, que contiene la cinta. Casi todas las víctimas de Joe muestran carne. Por cierto, el mata a mujeres y ella a hombres después de hacerles la manicura.. Si, cosas del guión.

Y para colmo tendremos un tercer asesino en serie, interpretado por otro habitual de la troupe, el histriónico Frank Stewart, un fontanero caníbal. Un caníbal que recuerda al cine de Gordon Lewis y a su coetánea “Fonda sangrienta”, superior cinta tanto en gore como en comedia, por cierto.

Y es que curiosamente toda la primera parte de esta producción funciona muy bien y se hace del todo entretenida, pero la segunda mitad decae en ritmo e interés, y hasta el final no vuelve a retomar el vuelo. Quizá algo menos de metraje hubiese ayudado, y eso que la cinta dura unos 87 minutos.

Aunque tiene momentos memorables, como la mujer a la que asesinan y resurge una y otra vez, una de ellas parece sacada de la mismísima “Suspiria” de Argento. Si en esta escena el humor hubiese sido más ácido estaríamos ante una escena del todo memorable, pero no lo es.

Encima el final vuelve a mostrar trampas, especialmente con el asunto del falso documental. El personaje de Joe en un par de ocasiones detiene la escena y habla directamente con el espectador. ¿Síntomas de genialidad o cutrez? Que cada cual decida por sí mismo.

Porque aquí el bueno de Bechard, ni corto ni perezoso, muestra al equipo de rodaje en una escena donde Joe está empapado en sangre, desvirtuando totalmente el guión o la idea de seguir a una pareja de psicópatas. Locuras de la Serie B yankee. De todos modos es un título del todo reivindicable que sorprenderá a los seguidores de la citada joya de Stone.

Esto es Serie B, que nadie lo olvide, vamos cine underground norteamericano, el cual disfruto enormemente. Y si, no es para todos los públicos, pero los amantes de la Serie B disfrutarán este título de un director que en esta demostró más que en sus otras tres producciones. De hecho en pequeños, muy pequeños, círculos está considerada de Culto, algo que tampoco me parece nada desproporcionado.

La Mansion del Terror - 6.8

6.8

Género; Asesino en serie - Comedia- Underground USA

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