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Crítica- Bunshinsaba vs Sadako 2 (2017)

“Explotación china de fantasmas, cazafantasmas y cine palomitero”

Estamos ante una explotación de dos Onryō, fantasmas vengativos que vuelven del purgatorio por un mal hecho a ellos durante su vida, icónicos de sus respectivos países. Bunshinsaba de Corea y Sadako de Japón, siendo esta última la más famosa ya que tuvo remake estadounidense y fue un tremendo éxito su primera aparición allá por el año 1998 de manos de Hideo Nakata. Y posteriormente ha tenido infinidad de secuelas, precuelas, remakes y enfrentamientos con otros Onryō. Ya que además de esta que nos ocupa también se la vio luchando contra Kayako, de la saga “La maldición” en 2016.

Aunque Bunshinsaba ha tenido también un gran número de apariciones, tanto en el cine coreano como chino, puesto que la intrahistoria de este personaje es bastante curiosa. Pero ese es otro tema, que bastante tenemos con esta “segunda parte”. Porque de hecho ya se rodó un encuentro entre ambos Onryō un año atrás, pero resultó ser un fracaso absoluto. Quizá debido a su acercamiento al drama más que al terror. Así el director River Huang decidió realizar una secuela pasada de rosca. Con terror, enfrentamientos directos de ambos fantasmas, momentos de comedia absurda, una explotación de los cazafantasmas y mezclando a los Warren, y momentos más puramente slasher. Y así se sacó de la manga esta “Bunshinsaba vs Sadako 2” que resultó ser un éxito de taquilla. Cosas del cine de explotación, ya sabéis.. jajaja

Porque aquí la historia es algo secundaria, la verdad. Tenemos a una chica “enferma” a la que las amigas tratan de entretener y harán una Ouija, que divertimento por cierto, donde invocarán a Bunshinsaba. Y, casi al mismo tiempo, les da, hay esta juventud, en ver en internet el video de Sadako, que dicen que te mata en 24 horas. ¿Y qué pasa? Pues eso, que Sadako aparece y empieza a cargase a todos los personajes al más puro estilo slasher, por cierto. Así aparecerán unos “cazafantasmas”, en una presentación que me recordó enormemente a los Warren y sus  presentaciones. Pero estos son los “cómicos” del asunto, bueno ellos y sus aparatitos. Que los usan al más puro estilo de los Cazafantasmas de la cinta de 1984 de Ivan Reitman. Todo hay que decirlo.

Y si esto os parece loco, esperad a ver las diversas, porque hay varias, peleas entre ambos Onryō. Alucinantes, poco más que añadir. Es digno de verse y, sobretodo, disfrutarse. ¿Y por qué se pelean? Os preguntaréis. Pues resulta que Bunshinsaba es llamada por la protagonista para que la salve de Sadako, que es más mala que la quina. Y ni con todos los artilugios de los “cazafantasmas” ni la fuerza de Bunshinsaba parece que podrán detener a Sadako. Pero se sucederán las sorpresas y tendremos unos duelos largos, tensos, divertidos y del todo gratificantes. Algo que, desde luego, hará las delicias del fan más desprejuiciado.

Porque es cierto que la cinta tiene muchos peros. Pero, valga la redundancia, estamos ante un bajo presupuesto, una explotación vamos. Y sí, los efectos digitales son algo cutres en momentos. Las salidas de Sadako del wáter o de un iphone o de un monitor dejan bastante que desear, también es cierto. Pero cumplen a la perfección, que demonios. Y lo mismo podemos decir de la imagen, digna de telefilm, con dos tonos marcadamente distintos. Así si el tramo inicial es de telefilm, me repito, cutre, la parte final es más oscura y está mucho mejor tratada y es mas cercana al terror más habitual oriental.

Y, ¿Qué decir de las actuaciones? Pues que las más destacadas son la de los dos cazafantasmas, que son el dúo, clásico, por cierto, cómico. Imaginaos el resto. Mucha carita de tensión, miedo, o vete tú a saber de qué y poco más. Pero, curiosamente, no empeoran la cosa, y casi le da aun pequeño plus. Porque aquí lo que tenemos son ganas de ver como matan a la chavalería, como un buen slasher, y, desde luego, que esta sensación se consigue.

Además, otro de los grandes aciertos de la cinta es su dinamismo. Y si bien el montaje es algo pobre, este cumple totalmente. Si, esas cosas raras de las explotaciones.

Pero, desde luego, el gran acierto es la cantidad de veces que ambos monstruos se enfrentan. Aquí el bueno de River Huang se explaya de una manera magnífica. Creando un duelo de proporciones épicas. Mostrando a una Sadako muy poderosa y un enfrentamiento que nos mostrará diversos momentos magistrales. No puedo olvidarme de la “Súper Sadako”, joder, que maravilla.. jajaja Parece un momento sacado de Bola de Dragón, en serio. Pero es mejor verlo que contarlo.

Porque esta última batalla, que tiene una duración muy larga y no se hace en absoluto pesada, hará las delicias de cualquier fan de este tipo de explotaciones. Me repito nuevamente, mejor verlo por uno mismo.

Lástima de la forma de cerrar toda la trama. ¿En serio? ¿Otra vez como “Los serrano”? Menos mal que al final lo arregla todo y deja las puertas abiertas para una continuación. La cual, debido al éxito de esta, espero que puedan rodar. Porque este tipo de productos tan desprejuiciadas son un divertimento impagable.
Esto es cine, no hay que darle más vueltas. Nos divertimos, nos reímos, y a otra cosa. Vamos, un must en toda regla, con tooodos sus peros, avisados estáis.

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